Periodista

 

A los quince años mi sueño era poder recorrer cada rincón del planeta. Me interesaba la antropología, la poesía, la interpretación, la danza, la sociología y la medicina más ancestral, entre otras materias. Desde muy pequeña tenía gran curiosidad por el misterio de la vida y los orígenes del hombre, y lamento no haber dado más prioridad a esa inquietud.

Hoy, con la absoluta certeza de que nada sucede por casualidad sino porque “es lo que ha de ser”, digamos que el periodismo es lo que tenía que ser para mí.

Desde que dejé Televisión Española, y de ejercer el periodismo activo, mucho ha cambiado la profesión. El periodista ha dejado de ser mensajero para convertirse en protagonista. La independencia editorial de los medios está hipotecada, y no solo por los bancos. Es habitual ver a periodistas, gestores y empresarios de medios codearse con el poder político, económico y de cualquier tipo. Por otro lado, la tecnología ha cambiado el formato, el lenguaje y también el concepto informativo.

Ante este panorama, no es difícil sentirse al margen de la profesión. Pero hace tiempo alguien me dijo: “Periodista se es toda la vida, porque es como ser médico, que se es para toda la vida.”